Antonio Vicelli Carrasco, de Shupluy, Yungay

El 31 de mayo de 1970, Antonio salió de Yungay minutos antes del alud.

Tenía 17 años. Hoy vuelve a Áncash para contarte su historia y lo que encontró en el camino: el Islam.

Video en preparaciónAquí Antonio contará su historia con sus propias palabras.

El Huascarán visto desde Yungay.

01Shupluy

Nació en una chocita, y lo dice con orgullo.

Antonio nació en Shupluy, en la provincia de Yungay, en una familia muy pobre. Su casa era una chocita donde vivían su mamá y su abuelita.

Cuando tenía un año, su mamá viajó a trabajar y él se quedó con su abuelita. Ella le enseñó a dar los primeros pasos y a hablar quechua. Todavía lo habla.

De niño pastoreaba los animales, hacía los mandados y ayudaba en la chacra. Recién pasados los diez años entró a la escuela. Después estudió en el Colegio Santa Inés de Yungay, en el turno de la tarde.

«Lo digo con orgullo: ahí nací, ahí crecí, ahí empecé a hablar mis primeras palabras».

02Yungay

31 de mayo de 1970

Yungay a comienzos del siglo XX: casas de teja, la iglesia y árboles en el valle; al fondo, el Huascarán nevado.
Yungay y el Huascarán a comienzos del siglo XX. Foto de C. Reginald Enock, 1907.

Ocho años antes, el 10 de enero de 1962, un alud del mismo nevado había arrasado Ranrahirca. Pasó a kilómetro y medio de Yungay. Desde entonces la llamaban la ciudad más segura del Callejón de Huaylas.

El 31 de mayo de 1970 era domingo. Una familia vecina había invitado a Antonio a almorzar en su casa de Matacoto, a unos seis kilómetros. Tenía 17 años y estaba en quinto de secundaria.

  1. A las tres de la tarde, Antonio seguía en Yungay. Se le había pasado la hora del almuerzo y el sol quemaba.

  2. Por la Plaza de Armas pasó un pickup que iba de Caraz a Matacoto. Antonio subió.

  3. Empezó a temblar. Fue un terremoto de magnitud 7,9.

  4. Minutos después

    Del Huascarán se desprendió un bloque de hielo y roca. El alud bajó en unos tres minutos y cubrió Yungay.

    De la ciudad solo quedaron en pie el cementerio y cuatro palmeras de la plaza.

  5. Antonio

    «Así fue la forma en que yo me salvé de la tragedia, porque Yungay desapareció literalmente del mapa».

Palmeras altas en el Campo Santo de Yungay, al atardecer.
El Campo Santo de Yungay, donde estaba la ciudad.

En memoria de quienes no salieron de Yungay.

03Callejón de Huaylas y Lima

Se quedó a ayudar.

Antonio conocía todos los pueblos de Áncash. Por eso lo llamaron para un grupo de jóvenes que recorrió la zona del desastre pueblo por pueblo: veían qué hacía falta con urgencia e informaban a la sede central, en Huaraz. Lo hizo durante más de un año.

Lima
Terminó la secundaria de noche, en el Colegio Guadalupe. Postuló a San Marcos y a la UNI: «siempre me faltaban unos puntitos». Estudió en IPAE.
Trabajo
Veinte años de trabajo en Lima, hasta que las privatizaciones de los noventa lo dejaron sin empleo.
Fe
Era católico practicante. Llegó a ser cargador del Señor de los Milagros en Barranco.

04Lima

Un regalo muy hermoso.

Antonio siempre fue un hombre de fe. Hace unos años, una hermana musulmana de Túnez le habló del Islam por primera vez.

«Me entregó algo muy, muy hermoso: el Islam».

Antonio Vicelli Carrasco

Ella lo guio en la shahada, el testimonio de fe con el que una persona se hace musulmana: «No hay más dios que Dios, y Muhammad es su mensajero».

Después siguió por su cuenta. Empezó a ir a las mezquitas de Lima, conoció a otros musulmanes y estudió durante años en la Academia de Embajadores del Islam. Pasó año y medio en la mezquita de Magdalena recibiendo a los visitantes que no eran musulmanes y ayudando a otros a memorizar suras cortas del Corán.

Hoy también se llama Musa, que es como se dice Moisés en árabe.

05Áncash

En Áncash no había ninguna mezquita.

Antonio es ancashino y provinciano, y quería que su tierra tuviera una. Con otros tres hermanos fundó la Comunidad Islámica del Perú, Sede Áncash.

«Llevar nuestro mensaje del sagrado Corán: que hay que hacer el bien y no el mal, así como predicaron todos los profetas que vinieron a la Tierra».

Antonio no vino de lejos a hablarte del Islam. Es de aquí.

Escríbele a Antonio

El Islam, en pocas palabras

Si nunca has conversado con un musulmán, esto es lo esencial.

Un solo Dios

El Islam enseña a adorar solo a Dios, el Creador de todo: el mismo Dios de Abraham, de Moisés y de Jesús. En árabe se le dice Allah, y así lo llaman también los cristianos que hablan árabe.

Jesús y María

Los musulmanes creen en Jesús como uno de los grandes profetas de Dios, nacido de la Virgen María. El Corán le dedica a ella un capítulo entero, la sura 19, que lleva su nombre: Maryam.

Hacer el bien

Ser honesto, cuidar a los padres, ayudar al vecino y al que menos tiene. Para un musulmán, la fe se demuestra en cómo trata a los demás.

«Dios ordena la justicia, hacer el bien y ayudar a la familia».

Corán 16:90

Nadie vale más que otro

Ante Dios no cuentan el apellido, el idioma ni el color de la piel.

«Los he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros. El mejor de ustedes ante Dios es el de más piedad».

Corán 49:13

Islam quiere decir «entrega» a Dios. La palabra viene de la misma raíz que salam, «paz». Por eso los musulmanes se saludan con as-salamu alaykum: «la paz sea con ustedes».

No es una fe lejana

El Islam es la fe de unos dos mil millones de personas, una de cada cuatro en el mundo. Quizá ya admirabas a algunos musulmanes sin saberlo.

Muhammad Ali en 1967, retrato en blanco y negro.

Muhammad Ali

Boxeador estadounidense, 1942–2016

El más grande

Campeón olímpico en 1960 y tres veces campeón mundial de peso pesado. Fue musulmán durante toda su vida adulta.

En 1967 se negó a ir a la guerra de Vietnam por su fe y su conciencia. Le quitaron el título y pasó más de tres años sin pelear. No se echó atrás.

«Servir a los demás es el alquiler que pagas por tu habitación aquí en la Tierra».

Muhammad Ali
Malcolm X en 1964, con lentes, apoyando la cabeza en la mano.

Malcolm X

Defensor de los derechos civiles, Estados Unidos, 1925–1965

Contra el racismo

Dedicó su vida a luchar contra la discriminación de los afroamericanos. En 1964 peregrinó a La Meca como musulmán y vio a miles de personas de todos los colores rezando juntas. Volvió convencido de que la igualdad entre los seres humanos era posible.

En el Perú también sabemos lo que duele que a alguien lo miren menos por su apellido, por su idioma o por el color de su piel.

«Eran de todos los colores, desde rubios de ojos azules hasta africanos de piel negra. Pero todos participábamos en el mismo rito, con un espíritu de unidad y hermandad».

Carta desde La Meca, abril de 1964
Ousmane Dembélé con la camiseta de la selección de Francia, en 2026.

Ousmane Dembélé

Futbolista francés, nacido en 1997

Balón de Oro 2025

Campeón del mundo con Francia en 2018 y campeón de Europa con el París Saint-Germain en 2025, el año en que ganó el Balón de Oro, el premio al mejor futbolista del mundo. Es musulmán.

Escríbele a Antonio

Si algo de esta historia te tocó, cuéntaselo. Puedes preguntarle lo que quieras sobre el Islam, sin compromiso. Te responde él mismo.

Se abre WhatsApp con el mensaje escrito; puedes cambiarlo antes de enviarlo. Su número es +51 910 238 766.

Lo que suelen preguntar

¿Tengo que ser musulmán para escribirle?

No. Antonio conversa con cualquier persona que tenga curiosidad o preguntas, sea de la religión que sea.

¿Me va a insistir?

No. Puedes preguntar lo que quieras y dejar la conversación cuando quieras.

¿Puedo escribirle en quechua?

Sí. Antonio habla quechua desde niño: se lo enseñó su abuelita.

¿Cuesta algo?

Nada.